Perdona y olvida, agradece y recuerda

Hoy que estuve de día libre me quedé con mis hijas toda la tarde. Como es costumbre de ellas comer a medio día, estuve pensando qué hacer de almuerzo. Y como cocinar es uno de mis hobbies, pues le dediqué unas cuantas neuronas al asunto. 

Mientras preparé el almuerzo disfruté cada momento. Y al final, al servir los platos, le tomé una foto a mi plato, pues quizás siempre quise ser chef y fotógrafo. 

Mientras disfrutaba con mis hijas no pude dejar de pensar y recordar las veces que vi a mi papá cocinar cuando nos quedábamos solos. De él aprendí a echarle de todo a la comida. Fuera lo que estuviese cocinando, había que echarle de todo. Y siempre comimos bien.

Como todo padre y humano, cometió errores, pero los errores de las personas se perdonan y olvidan. Lo bueno de ellas se agradece y se recuerda. Y eso pasa siempre que cocino, me recuerdo de mi papá y disfruto más cocinar. 

Sin temor a equivocarme sé que he cometido errores con mis hijas y sé que hay mucho que a su corta edad ellas deben perdonarme. Solo espero que cuando sean madres y cocinen para su familia, se recuerden de su papá que cuando cocinaba para ellas le echaba a la comida de todo lo que encontraba en la cocina, así como el abuelo lo hacía cuando cocinaba para él.

Perdona y olvida los errores, agradece y recuerda las virtudes. 


Buen provecho.

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